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martes, 11 de enero de 2011

Efectivamente, la fotovoltaica produce por la noche, por RÁBANO

A principios del año 2008 y gracias a una inesperada herencia, tuve  la intención de comprar en las proximidades de mi pueblo castellano, una finca de unas 10 hectáreas para completar mi actividad ganadera. Al visitar la finca seleccionada observé que el terreno no era ninguna maravilla y además tenía al final una elevación que dificultaba la siembra, pero fundamental para los hechos que se relatan a continuación. Después de caminar durante media hora y llegados al tema del precio de la finca, el vendedor, oriundo del pueblo cuyo término municipal visitábamos en ese momento, pero residente en la capital, me pidió un precio que consideré excesivo por lo que le pregunte si esperaba que yo plantará alcachofas en aquel secarral, para mi sorpresa me comentó que para uso agrícolas era efectivamente regular, pero para la fotovoltaica era inmejorable, precisamente por la ladera orientada al sur que comentaba el principio.
Realmente utilizó el término “huerto solar” y ante mi estupor por saber cómo era la siembra y el riego de tan  provechosas hortalizas, me aclaró, sin ocultar ese cierto aire de superioridad que tienen los de los pueblos que han pasado por el filtro urbano, que se trataba del aprovechamiento de la energía del sol, generosamente subvencionada por nuestro gobierno y que además su finca valía algo más pues, tal como se apresuró a indicarme, la línea eléctrica estaba a un kilómetro de distancia.
Como no iba preparado para tan singular propuesta, para mí la fotovoltaica se limitaba a los paneles y a las baterías que tenía en la taina de las ovejas, y tampoco estaba dispuesto a sobre pagar el precio solicitado, decidí consultarle a un amigo de la infancia, ingeniero para más señas y que sabía que andaba metido en estos temas de las energías renovables. He de decir que mi amigo que además de listo y aplicado, es muy honrado, en la escuela siempre se la pegábamos con los cromos, me comentó que efectivamente se trataba de una legislación que había salido a mediados del año anterior, pero que su puesta en práctica era ampliamente cuestionada por tratarse de un fraude de ley y que el gobierno estaba evaluando la posibilidad de anularla, no me recomendaba meterme en esos líos. La verdad es que seguimos siendo amigos, pero me quedaría corto si dijera que no menos de cien veces me he arrepentido de haberle hecho caso.
Renuncié pues a la compra de la “finca fotovoltaica”, pero posteriormente vi aparecer en otras fincas colindantes los famosos huertos solares como gigantescos girasoles y por los signos externos de sus propietarios, muchísimo más provechoso que cualquier cultivo tradicional. Uno de esos huertos fue precisamente instalado por mi potencial vendedor, en otra finca pegada no a la línea si no al centro de transformación, con el ahorro de costes que esto supone según me explicó,  y cada vez que me lo encuentro en el pueblo, el aire de superioridad supera en varios palmos a la torre de la iglesia y no es para menos: se ha comprado varias fincas más, ha puesto riego por aspersión, y lleva el cuatro por cuatro más grande de la comarca. Cuando le pregunto de donde ha sacado la pasta, me dice que del banco y se queda tan pancho. Es decir, un proyectito sin riesgo ni dinero, manda narices.
En cualquier caso  y en algunos momentos de sinceridad, me reconoce que la instalación tiene problemas con los paneles chinos,  presentan sobrecalentamientos en las juntas, y la obra civil, hecha con las prisas para encajarla en la regulación anterior, tiene deslizamientos producidos por las lluvias. Eso sí, también me reconoce, que están instalando nuevos paneles, alemanes y a mitad de coste, pero con el precio de venta de la antigua regulación al no pasar por los engorrosos trámites, pues según él en este país fallan los controles administrativos y sobre todo, si hay que hacer visitas al campo.
Volviendo a mi amigo el “ingeniero/honrado”, con el que he tenido la oportunidad de comentar las razones de esta situación en sus varias visitas al pueblo, la verdad es que si lo que cuenta es cierto, relatado además con la crudeza que nos caracteriza a los castellanos, no nos queda más remedio que exiliarnos a países de buena tierra como la Argentina, donde nada nos puede llamar a engaño. Para empezar el objetivo era conseguir unos centenares de potencia, no recuerdo la unidad, y en la práctica se han llegado a varios miles, lo que no estaría mal si no fuera porque la fiesta nos cuenta a todos los españoles unos 2.500 M€ al año durante veinticinco años. Cuando le traslado un comentario del vendedor de la finca sobre que algunos funcionarios del sector también tenían sus huertos solares, me dice que hasta donde sabe existen varios casos, algunos denunciados y expulsados de la función pública, pero las rentas fotovoltaícas superan en varias veces sus expectativas de sueldo en su vida profesional.
Menos mal que cuando voy a la taina, me puedo iluminar con las bombillas de mi taina gracias a la fotovoltaica que como me comentaba mi amigo, efectivamente produce por la noche, aunque en mi caso gracias a las baterías de la instalación, que uno es de pueblo pero no tonto.
Fdo: RABANO

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